10 - Reino Perdido

Monyulf: ¿será lo correcto?
Taenuj: pues si no lo es... nos daremos cuenta mañana.

Khaul: Reposad un poco compañeros, que en unas horas iremos a los bosques donde habitan los Elfos, Lauwelm y Lidrios nos guiaran.
Monyulf: ¿pero nos aceptaran ahí?
Taenuj: pues no creo que tengan muchas opciones ya que también se encuentran amenazados.

Y así pasaron las horas, Taenuj, Khaul y yo, estuvimos charlando hasta el amanecer, sobre cosas del pasado, planes después de la guerra, etc.

Khaul: Bueno, levanten los campamentos, es hora de marchar...

Dimos comienzo a nuestra travesía, teníamos poco tiempo, y muchas cosas que organizar...
Caminamos hasta adentrarnos en lo más profundo del bosque... un gran arroyo estaba en nuestro camino, a lo que iba intentar cruzar, Lauwelm me detiene y me dice:
-Espera, esto es una simple ilusión aprendiz... los elfos lo tienen para que no sean seguidos en caso de que pasara algo, observa...
y al momento de decir, saca una roca cristalina, y empieza a escribir en el aire, y vértice que tocaba, se empezaba a iluminar, era algo asombroso a los ojos de cualquier ser, tras decir algún tipo de conjuro, el portal se materializa ante los ojos de todos...
Lidrios: al parecer nunca bloquearon nuestras rocas... ¡qué afortunados somos!

Lauwelm fue el primero en cruzar el extraño portal... nos volteó a ver y dijo:
-Solo los de confianza, Taenuj, Monyulf, Khaul, Lidrios, vengan rápido, los demás quedaros en la Puerta, y protegedla hasta que esta desaparezca, regresamos en unas horas.

Al momento de pasar, al alcance de mis ojos, una aldea, y en medio de esta un pequeño castillo, alrededor de la aldea se encontraba un rio, y en ciertas partes muros de protección. No pude observar más ya que al momento de entrar, nos estaban esperando la guardia Real a lo cual fuimos esposados y llevados hasta la corte.
Tras cruzar ciertos pasillos, llegamos a una gran puerta, que esta a su vez nos conducía con el príncipe Wendelf.

Wendelf: ¿Que os a traído a mi reino?
Khaul hace una pequeña reverencia ante el rey y le dice:
-Como sabrá, Rigwod ha dado el primer paso, venimos a pedir su apoyo para el contrataque.
Wendelf: Pero vosotros sabéis bien que preferimos mantenernos al margen de la situación, por eso mismo nuestra gente se ha ocultado antes los ojos del hombre.
Lauwelm: venga hermano, que esta guerra amenaza a tu gente.
Wendelf: tú dejaste de ser mi hermano en el momento que traicionaste a tu pueblo.
Monyulf: perdón por interrumpirles, ¿pero podría soltar nuestras ataduras?
Wendelf: disculpen... pero es parte del reglamento, en seguida se las quitan.
 Llego uno de los guardias y movió otro cristal (muy parecido al de Lauwelm) y las ataduras desaparecen.
Wendelf: bueno, fuera formalismos, vamos al comedor real. Y ahí discutiremos sus planes, seguidme.

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