Monyulf: ¿será lo correcto?
Taenuj: pues si no lo es... nos daremos cuenta mañana.
Khaul: Reposad un poco compañeros, que en unas
horas iremos a los bosques donde habitan los Elfos, Lauwelm y Lidrios nos
guiaran.
Monyulf: ¿pero nos aceptaran ahí?
Taenuj: pues no creo que tengan muchas opciones ya
que también se encuentran amenazados.
Y así pasaron las horas, Taenuj, Khaul y yo,
estuvimos charlando hasta el amanecer, sobre cosas del pasado, planes después
de la guerra, etc.
Khaul: Bueno, levanten los campamentos, es hora de
marchar...
Dimos comienzo a nuestra travesía, teníamos poco
tiempo, y muchas cosas que organizar...
Caminamos hasta adentrarnos en lo más profundo del
bosque... un gran arroyo estaba en nuestro camino, a lo que iba intentar
cruzar, Lauwelm me detiene y me dice:
-Espera, esto es una simple ilusión aprendiz... los
elfos lo tienen para que no sean seguidos en caso de que pasara algo,
observa...
y al momento de decir, saca una roca cristalina, y
empieza a escribir en el aire, y vértice que tocaba, se empezaba a iluminar,
era algo asombroso a los ojos de cualquier ser, tras decir algún tipo de
conjuro, el portal se materializa ante los ojos de todos...
Lidrios: al parecer nunca bloquearon nuestras
rocas... ¡qué afortunados somos!
Lauwelm fue el primero en cruzar el extraño
portal... nos volteó a ver y dijo:
-Solo los de confianza, Taenuj, Monyulf, Khaul,
Lidrios, vengan rápido, los demás quedaros en la Puerta, y protegedla hasta que
esta desaparezca, regresamos en unas horas.
Al momento de pasar, al alcance de mis ojos, una
aldea, y en medio de esta un pequeño castillo, alrededor de la aldea se
encontraba un rio, y en ciertas partes muros de protección. No pude observar
más ya que al momento de entrar, nos estaban esperando la guardia Real a lo
cual fuimos esposados y llevados hasta la corte.
Tras cruzar ciertos pasillos, llegamos a una gran
puerta, que esta a su vez nos conducía con el príncipe Wendelf.
Wendelf: ¿Que os a traído a mi reino?
Khaul hace una pequeña reverencia ante el rey y le
dice:
-Como sabrá, Rigwod ha dado el primer paso, venimos
a pedir su apoyo para el contrataque.
Wendelf: Pero vosotros sabéis bien que preferimos
mantenernos al margen de la situación, por eso mismo nuestra gente se ha
ocultado antes los ojos del hombre.
Lauwelm: venga hermano, que esta guerra amenaza a
tu gente.
Wendelf: tú dejaste de ser mi hermano en el momento
que traicionaste a tu pueblo.
Monyulf: perdón por interrumpirles, ¿pero podría
soltar nuestras ataduras?
Wendelf: disculpen... pero es parte del reglamento,
en seguida se las quitan.
Llego uno de
los guardias y movió otro cristal (muy parecido al de Lauwelm) y las ataduras
desaparecen.
Wendelf: bueno, fuera formalismos, vamos al comedor
real. Y ahí discutiremos sus planes, seguidme.
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