Tras unas horas de camino, llegamos a un poblado
medianamente habitado. La gente nos veía con cara de asombro, quizá era nuestra
apariencia de pordioseros, o Nuestras caras de hambre... Nos acercamos a una
casa y caí cansado, la pequeña toco la puerta y salió una pareja ya un tanto
mayor, los voltee a ver... y al parecer ellos me conocían.
Minutos después de recobrar mi
conciencia, me dijeron que eran mis padres, y todo lo que había pasado hasta el
momento en que me dejaron bajo la tutoría de la Familia nacida bajo la fuerza
del Mar y el Océano.
Les conté lo sucedido, y lo que había pasado con la
familia de la pequeña… Mis padres, benevolentes, decidieron darle hogar y alimento.
Les di las gracias por todo, por el alimento, y por la niña.
Cuando me disponía a salir, mi padre me detiene y
me dice:
- Creo que esto te servirá para tu viaje.
A lo que respondo con cierta intriga:
-- ¿qué es padre?
Me voltea a ver... y me entrega una espada. Al
momento de tocarla, otra parte de mis recuerdos regresan, por alguna extraña
razón, la espada me había encontrado a mi, era mi antigua espada de cuando era
guardián.
Recogí mi cabello, y partí en búsqueda de un
antiguo Maestre en artes oscuras... Urnsul.
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